jueves, 7 de abril de 2011

Eutanasia de su mascota: ¿Ha llegado la hora?

Nunca será una decisión sencilla, pero quizás la acción más bondadosa que pueda hacer por una mascota que se encuentre demasiado enferma o gravemente lastimada al grado de que nunca pueda recuperar su nivel de vida, es que su veterinario le induzca una muerte tranquila y compasiva por medio de la eutanasia.

La eutanasia puede ser una de las decisiones más difíciles que pueda llegar a tomar para su mascota. Aunque es una decisión personal, no necesita ser una decisión solitaria. Su veterinario, familiares y amigos cercanos pueden ayudarle a tomar la decisión correcta y pueden ayudarle en su pena por la pérdida de su mascota.

¿Qué debería hacer?

Finalmente, muchos dueños se enfrentan con decisiones de vida o muerte para sus mascotas. Dicha decisión puede ser necesaria para el bienestar de la mascota y de su familia. Considere no solamente lo que es mejor para su mascota, sino también lo que es mejor para usted y su familia. Por ejemplo, si su mascota tiene una lesión o enfermedad que requiera más cuidado del que usted y su familia puedan darle para asegurarle una buena calidad de vida, la eutanasia podría ser la decisión correcta. La calidad de vida es importante tanto para las mascotas como para las personas.

Una vez que se haya tomado la decisión de llevar a cabo la eutanasia, en ocasiones será más fácil discutir sobre el destino de los restos de su mascota antes de aplicarse la eutanasia. Al realizar los preparativos previos, puede darle cierto grado de tranquilidad el saber lo que se hará con el cuerpo de la mascota, y no tendrá que enfocarse en esas decisiones mientras sufre la reciente pérdida de su querida mascota. Su veterinario puede darle información sobre el entierro, la cremación y otras alternativas.

¿Cómo sabré cuándo es el momento?

Si su mascota ya no puede experimentar todo lo que disfrutaba, no le puede responder de manera normal, o parece estar experimentando más dolor que gozo, es posible que deba considerar la eutanasia. Igualmente, si su mascota sufre de una enfermedad terminal o está gravemente herida, o si el costo financiero o emocional del tratamiento están más allá de sus posibilidades, la eutanasia puede ser una opción válida. De vez en cuando pregúntese a sí mismo, “¿Mi mascota tiene más días malos que buenos?” y esto le ayudará a tomar la decisión.

Su veterinario entiende el enlace que usted tiene con su mascota y puede examinar y evaluar la condición de su mascota, valorar sus oportunidades de recuperación, y discutir sobre alguna discapacidad potencial, necesidades especiales y problemas a largo plazo. Él o ella pueden explicar las opciones médicas y quirúrgicas así como los riesgos y las posibles consecuencias.

Ya que su veterinario no puede tomar la decisión de la eutanasia por usted, es importante que usted entienda la condición de su mascota en su totalidad. Si no entiende alguna parte del diagnóstico o los posibles efectos sobre el futuro de su mascota, pregunte para que pueda comprender mejor. Aunque hay ocasiones en que la decisión deberá tomarse de manera inmediata, generalmente usted tendrá tiempo de revisar los hechos y discutirlos con sus familiares y amigos antes de tomar dicha decisión.


¿Y si el animal está saludable?

La eutanasia puede llegar a ser necesaria si una mascota se ha vuelto muy agresiva, peligrosa o difícil de controlar. Algunas conductas indeseables y anormales pueden ser modificadas, por lo cual es importante discutir estas situaciones con su veterinario. Su seguridad y la de su familia siempre deberían ser tomadas en cuenta.

Las limitaciones económicas, emocionales y de espacio o los cambios en el estilo de vida también pueden causar que un dueño considere la eutanasia para su mascota. En ocasiones es posible encontrarle otro hogar, y se debería considerar esa opción antes de optar por la eutanasia. La eutanasia de animales saludables debería considerarse únicamente cuando no haya alternativas disponibles.

¿Cómo se lo digo a mi familia?

Generalmente, los miembros de la familia ya están conscientes de los problemas de la mascota. Sin embargo, usted debería revisar con ellos la información que ha recibido de su veterinario. El cuidado médico a largo plazo puede ser para usted y su familia una carga emocional o financiera difícil de sobrellevar, y esto debería discutirse de manera abierta y honesta. Anime a sus familiares a que expresen sus pensamientos y sentimientos.

Aunque usted haya llegado a una decisión, es importante tener en cuenta los pensamientos y sentimientos de los miembros de la familia, especialmente los de los niños. Los niños tienen una relación especial con sus mascotas y no deberían ser excluidos al momento de tomar una decisión con el argumento de que son muy pequeños para entender. Evitar que los niños participen en este proceso solamente complicaría y prolongaría su proceso de dolor. Los niños respetan las respuestas sinceras, verdaderas y simples. Si son preparados adecuadamente, por lo general los niños son capaces de aceptar la muerte de una mascota.

¿Será sin dolor?

A menudo, la eutanasia para las mascotas se lleva a cabo por medio de la inyección de una droga que provoca la muerte. Primero, su veterinario puede administrar un tranquilizante para relajar a su mascota. Después de inyectar la droga de la eutanasia, su mascota inmediatamente estará profunda e irreversiblemente inconsciente conforme la droga vaya deteniendo sus funciones cerebrales. La muerte es rápida y sin dolor. Es posible que su mascota mueva sus patas o su cabeza, o respire profundamente en varias ocasiones después de suministrarle la droga, pero éstos son solamente reflejos y no significa que su mascota esté experimentando algún dolor o sufrimiento.

¿Cómo puedo despedirme?

El acto de despedirse es un paso importante al manejar los sentimientos naturales y saludables del pesar y dolor que siguen a la pérdida de un querido amigo y compañero. Una vez que se haya tomado la decisión de la eutanasia, usted y otros miembros de la familia querrán despedirse de su mascota. Darle una última noche a su mascota en casa o visitarla en el hospital puede ser lo apropiado. Se les debería permitir estar a solas con su mascota a los miembros de la familia que así lo deseen. Algunos dueños de mascotas eligen estar presentes durante la eutanasia, pero otros prefieren despedirse de antemano y no estar presentes. Ésta es una decisión muy personal y debería hacer lo que crea correcto para usted. No permita que otras personas lo presionen a tomar una decisión que lo haga sentirse incómodo.


¿Cómo puedo enfrentar la pérdida?


Después de que su mascota haya muerto, es natural y normal sentir dolor y pena. Para algunas personas, pasar algo de tiempo con su mascota después de la eutanasia es útil. El proceso de duelo incluye aceptar la realidad de su pérdida, que ésta y los sentimientos que la acompañan son dolorosos y ajustarse a su nueva vida donde ya no estará su mascota. Al entender el proceso de dolor, usted estará mejor preparado para manejar su dolor y así ayudar a los demás miembros de la familia que comparten esta pérdida.

En ocasiones, los familiares y amigos, con todo y sus buenas intenciones, podrían no darse cuenta de lo importante que era su mascota para usted o la intensidad de su dolor. Los comentarios que ellos hagan pueden parecer crueles e indiferentes, aunque su intención no es que sean tomados de esa forma. Sea honesto consigo mismo y con los demás sobre sus sentimientos. Si la desesperación crece, hable con alguien que esté dispuesto a escuchar sus sentimientos sobre la pérdida de su mascota. Hable sobre su tristeza, pero también sobre los momentos divertidos que usted y su mascota pasaron juntos, las actividades que disfrutaban y los recuerdos significativos para usted.

Las fases del duelo

El duelo tiene muchas fases, pero no todos las experimentan todas o en el mismo orden. Las fases incluyen rechazo, enojo, culpa, depresión, aceptación y resolución. Puede parecer que la aflicción fluctúa, puede revivir de manera más intensa al ver o escuchar algo que le traiga recuerdos, y en ocasiones puede parecer insoportable.

Su primera reacción podría ser el rechazo—una falta de voluntad para aceptar el hecho de que la mascota ha muerto o que esa muerte era inevitable. El rechazo puede iniciar cuando usted se entera por primera vez de la seriedad de la enfermedad o de las lesiones de su animal. A menudo, mientras más repentina sea la muerte, más difícil será de aceptar la pérdida y más fuerte será el rechazo.

El enojo y la culpa generalmente vienen tras el rechazo. Su enojo puede estar dirigido hacia las personas que normalmente ama y respeta, incluyendo a sus familiares, amigos o su veterinario. A menudo, las personas que están lidiando con la muerte dirán cosas que ellos realmente no quieren decir, lastimando sin querer a aquellos a quienes no desean lastimar. Usted puede sentirse culpable o culpar a los demás por no haber detectado la enfermedad a tiempo, por no haber hecho algo pronto, por no haber sido capaz de pagar otros o más tratamientos, o por haber sido descuidado y permitir que la mascota se lastimara.

La depresión es una experiencia común después de la muerte de una mascota especial. Las lágrimas fluyen, hay nudos en su estómago, y siente que se le ha ido toda la energía. Las tareas cotidianas pueden parecer imposibles de realizar y es posible que se sienta apartado y solo. Muchas personas deprimidas evitarán la compañía de amigos y familiares. Podría ser difícil levantarse por las mañanas, especialmente si en su rutina matutina atendía las necesidades de su mascota. En ocasiones podría preguntarse si podrá seguir adelante sin su mascota. La respuesta es sí, pero hay ocasiones en que se necesita ayuda especial para tratar su pérdida. Si usted sufre de depresión profunda, busque ayuda profesional.

Finalmente, usted podrá hacerse a la idea y asumir sus sentimientos. Usted puede comenzar a aceptar la muerte de su mascota. La resolución se presenta cuando usted ya puede recordar a su mascota y sus momentos con éste sin sentir esa intensa aflicción y el dolor emocional que sintió anteriormente. La aceptación y la resolución no significan que usted ya no tendrá sentimientos de pérdida, más bien usted ha aceptado el hecho de que su mascota murió.

Aún cuando usted haya alcanzado la resolución y la aceptación, los sentimientos de enojo, negación, culpa y depresión pueden volver a aparecer. Si esto sucede, generalmente estos sentimientos serán menos intensos, y con el tiempo serán reemplazados con bellos recuerdos.

Aunque todos experimenten las fases del duelo, éste es siempre un proceso muy personal. Algunas personas tardan más que otras en asumir sus sentimientos de rechazo, enojo, culpa y depresión, y cada pérdida es diferente. Si usted entiende que éstas son reacciones normales, estará mejor preparado para manejar sus sentimientos y para ayudar a que los demás enfrenten los suyos. La familia y los amigos deberían tener la certeza de que tanto la tristeza como la aflicción son respuestas normales y naturales ante la muerte. Si usted o un familiar tienen mayores dificultades para aceptar la muerte de su mascota y no pueden resolver los sentimientos de aflicción y tristeza, es posible que desee discutir sobre estos sentimientos con una persona que esté capacitada para entender el proceso de aflicción y pueda apoyarle y ayudarle mientras usted llora su pérdida.

Ciertamente su veterinario entiende la relación que usted ha perdido y es posible que le sugiera algún grupo de apoyo y líneas de ayuda, terapeutas de duelo, clérigos, trabajadores sociales, médicos o psicólogos que puedan ayudarle.

Recordar a su mascota

El período desde el nacimiento hasta la vejez es mucho más corto en los animales domésticos que en las personas, y la muerte es una parte normal del ciclo de vida. No puede evitarse, pero la comprensión y la compasión pueden ayudarle a usted, a su familia y a sus amigos a manejar la aflicción asociada con ésta. Para algunas personas, un servicio funerario o un ritual (tales como soltar globos o esparcir sus cenizas) pueden llegar a ser terapéuticos. Usted puede elegir conservar y tener a la vista recuerdos de su mascota querida, como fotos o algo que ayude a recordarlo y a atesorar los buenos momentos que pasó con él.

Es posible que también desee hacer una aportación conmemorativa de caridad en honor a su mascota y el profundo vínculo que compartieron. Así como el proceso de aflicción varía de persona a persona, lo mismo ocurre con el método para recordar a la mascota con la que compartió su vida.

¿Debería conseguir otra mascota?

La muerte de una mascota querida puede alterarle emocionalmente, sobre todo cuando está involucrada la eutanasia. Algunas personas pueden sentir que nunca más querrán otra mascota. Para algunos, el pensamiento de tener—y finalmente perder—a otra mascota puede parecer insoportable. Esos sentimientos se irán con el tiempo. Para otros, una nueva mascota podría ayudarles a recuperarse de su pérdida de manera más rápida. Así como la aflicción es una experiencia personal, la decisión de cuándo aceptar a una nueva mascota a su vida, si se presenta la oportunidad, también es personal.

Si un familiar tiene dificultades para aceptar la muerte del animal, el traer uno nuevo antes de que esa persona haya resuelto su aflicción puede hacerle sentir que usted cree que la vida de la mascota muerto no merece la aflicción que aún está sintiendo. Después de un tiempo apropiado, los miembros de la familia podrían aceptar que haya una nueva mascota en sus vidas.

Aunque nunca podrá reemplazar a la mascota que perdió, usted puede encontrar otra para compartir su vida.


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Este texto fue reproducido total o parcialmente de la página de internet de la AVMA.

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